Si durante décadas la teoría de la negociación tuvo como objetivo brindar a los negociadores una aproximación sistemática para crear y repartir aquello que está "sobre la mesa", el significado de ganar-ganar empezó a cambiar en estos últimos años para incorporar las enseñanzas de la psicología del comportamiento. Hoy no solo se negocia lo que está sobre la mesa sino, ojo, sobre todo lo que el proceso de negociación y su resultado significan en la mente de tu contraparte.
Viene bien explicarlo un poco. Al lado de la negociación objetiva que gira alrededor de montos, volúmenes, cuestiones cuantificables sobre la mesa, en los últimos años ocupa el lugar preponderante en la praxis especializada un cuerpo de conocimiento sobre la "negociación subjetiva", aquella que se relaciona con las percepciones y opiniones de las partes sobre la negociación misma. En otras palabras una cosa es lo que objetivamente te llevas de la negociación, y otra muy distinta lo que subjetivamente extraes de ella.
En lenguaje de la teoría clásica, ahora sabemos que las negociaciones en las que los recursos han sido repartidos bajo una lógica de "suma cero", pueden producir para las partes resultados psicológicos que no son de suma cero. Tal es el rol de la psicología y de la interacción entre las personas cuando negocian que sus percepciones se vuelven autónomas de la negociación material y pueden llegar a ser muy distantes del resultado objetivo de la negociación.
Atención entonces; ganar-ganar deja de ser un concepto relacionado con la ampliación y repartición más o menos equitativa del valor que se encuentra sobre la mesa, en función de las preferencias que cada parte proyecta sobre ellos. La teoría actual, la de Harvard, empieza a incluir cada día más la creación, administración y repartición de recursos emocionales. Por eso me gusta recordar cada vez que negocio las sabias palabras del conejo Harvey, por supuesto personificado por James Stewart como no lo podía ser por nadie más: "[..] En este mundo mi querido Elwood, tienes que ser ohhh muy listo o muy encantador...durante años fui listo, recomiendo encantador. Pueden citarme"





