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martes, 4 de julio de 2017

Puerta Giratoria

Defraudación fiscal es el delito que para el presidente le calza a Mosquera, si es que recibir un millón de la “offshore” y cuenta secreta de Odebrecht fuere delito. Si no es cohecho, tráfico de influencia, ni otra de esas conductas que la gente identifica corruptas, el correísmo se mantiene libre de vinculación formal con el caso de la empresa brasileña.

Gracias a Dios estás vivo, le dicen al paciente que acaba de tener un accidente cuasimortal, connotando ese desenlace positivamente en comparación con la posibilidad de perder la vida. El presidente habló de varias conductas delictivas, relativizando y connotando implícitamente la una versus las otras.

Aunque se haga sutilmente y con el talento político que tiene el presidente, relativizar un delito al ponderarlo junto a otros equivale a hacer un juicio y corresponde en teoría al sistema judicial, a la hora de tramitar acusaciones y de imponer penas.

Todos los que leen estas líneas saben lo que significa la relativización del tipo penal, así como también que los jueces leen columnas de opinión.

Relativizo los hechos y los pongo en perspectiva. Con baños de transparencia y cambios legislativos como los que se vienen en todo el mundo, hubiera sido de esperar que la apología que hace el presidente de la ética revolucionaria sea complementada con algunas recomendaciones para el futuro.

Haría bien la Asamblea en aprovechar el trámite del Código Administrativo para introducir las reglas que otros países han incorporado en sus legislaciones para prevenir, identificar y sancionar mejor la corrupción. Una de esas, que ya en su momento un extitular del SRI de este gobierno amenazó con impulsar, supone que los funcionarios públicos no pueden haber atendido intereses privados en asuntos públicos varios años antes de entrar a la función pública, ni varios después. Lo contrario se conoce como “puerta giratoria” en el argot de la industria de la influencia.

El desafío es que impulsar una legislación así de revolucionaria coincida con las prioridades del momento.

Los "administrados"

No lo imagino a Rafael Correa, luego del 24 de mayo, aceptándose como “administrado” del gobierno de Lenín Moreno, ni se diga de algún otro gobierno, incluido el belga. Tampoco creo que Moreno se sienta “administrado” hoy del gobierno saliente, ni hubiera querido ser administrado por un gobierno lassista. Ni los esposos son administrados por sus cónyuges, ni tampoco los clientes de un administrador de empresa podrían considerarse “administrados” por él.

Para mí es simplemente una afrenta que el Gobierno llame administradas a los personas, como si la ciudadanía fuera una sujeción más que el mandato que es. Lamentablemente, esa odiosa forma de referirse a los ciudadanos ha estado vigente en nuestra legislación, como en la española, peruana y otro par. Sospecho que como en todo ámbito, las palabras le dan forma a las realidades y que muchos han aceptado pasivamente ese tipo de relacionamiento con la administración pública.

A mí me chocó cuando lo escuché en el Municipio de Quito, donde llaman administrado en la cara a todo ciudadano, porque así lo prevén sus ordenanzas. Luego verifiqué que en el Estatuto del Régimen Jurídico y Administrativo de la Función Ejecutiva (Erjafe), que es la norma que rige el accionar administrativo del Gobierno central, también aparece el término. Aparece por ahí en ciertas normas tributarias, aunque no es la regla.

Me alegra que el Proyecto de Código Orgánico Administrativo, en trámite en la Asamblea Nacional, borre de un tajo toda referencia al término. Esto no puede ser una coincidencia y por eso felicito al anónimo autor de este cambio, porque el Código no solo sustituirá al Erjafe sino que por su mayor jerarquía y especialidad regulatoria irrigará en toda la legislación expresiones correctas sobre la relación entre el Estado y las personas.

En el Código se aclaran por fin los límites de la administración pública y de sus actos, así como el margen de maniobra que tienen para reclamar derechos los ciudadanos, las personas, los interesados, peticionarios y sus representantes, que como mandantes lo podrán hacer mejor que como “administrados”.


Publicado en Expreso el 29 de abril de 2017

sábado, 18 de junio de 2016

Tráfico de influencia II

Ahora que está de moda el tráfico de influencia, vale preguntarse qué mismo es y cómo funciona. El primer término está claro: tráfico es una transacción ilegal. ¿Pero ¿qué es la influencia? Por ignorarlo podemos estar contribuyendo a desdibujar la diferencia entre personas influyentes y los que son solo traficantes.

Organizaciones de todo tipo buscan incrementar su influencia para apuntalar sus iniciativas. La influencia bien entendida da lugar a un legítimo servicio. Influir positivamente (como le llamaba Carnegie) en las decisiones de consumidores, competidores, electores o autoridades es un imperativo para cualquiera que lidera proyectos que buscan ser exitosos. Influir significa producir decisiones, lograr adhesión a un curso de acción deseado.

Tener plata no es lo mismo que tener influencia, como nos mostraron Alvarito y Correa en 2007. La plata es funcional pero no sustancial para el influyente. Aunque suena a mafia, fueron respetables economistas los que sugirieron medir la influencia de alguien por su capacidad para ayudar o dañar a otros. Bajo esa interpretación, son influyentes quienes manejan presupuestos de compras en empresas y gobierno, pues deciden sobre el éxito o fracaso de proveedores. Esa mal entendida influencia es de mecha corta y termina mal, como lo vemos en la FIFA, entre nuestros gobiernos e incluso en empresas privadas.

Los más nuevos descubrimientos relacionan a la influencia con la orientación. En MIT, Alex Pentland usa dispositivos tecnológicos para entender el funcionamiento de las redes entre humanos y entre organizaciones, y mide con exactitud esa relación. Las personas influyentes son las que son capaces de orientar sus redes sociales: las orientan con su conversación, con su gesticulación, con sus ideas y proyectos; las orientan y conducen hacia determinados objetivos.

Por eso sugiero desconfiar la próxima vez que alguien ofrezca su influencia para orientar solo dólares ajenos, por más que sean billones. Quien lea esta nota sabrá que muy probablemente no le están vendiendo influencia. Si paga, ya sabe lo que está recibiendo.

jueves, 9 de junio de 2016

Tráfico de influencia

Me tocó sentarme, hace poco tiempo, junto a un funcionario de gobierno en un vuelo entre Quito y Guayaquil.

A propósito de la reciente acusación por tráfico de influencia contra un exgerente de Petroecuador, recordé esa conversación en la que me quisieron convencer de que “lobbying” y tráfico de influencias son lo mismo.

Estudié y trabajé en Bruselas, donde convergen y son representados ante las instituciones europeas, de manera profesional, los intereses de sindicatos, organizaciones no gubernamentales, empresas, gremios, regiones y Estados varios. Por eso, cuando escuché al funcionario gobiernista declarar que el representar legítimos intereses ante las autoridades constituye tráfico de influencias, casi me caigo como Condorito.

Porque lo sé de primera mano, traté de explicarle la diferencia que existe entre una y otra cosa. Pero cada ladrón juzga por su condición.

Ante cualquier institución pública del mundo, los ciudadanos, ya sea solos o agrupados, tienen derecho a peticionar a las autoridades y a recibir respuestas motivadas.

Nuestras Constitución y legislación dan luces sobre estas cosas, bastante en fase con legislaciones foráneas, incluso con aquellas que han normado específicamente el “lobbying”.

Porque tenemos derechos como los de petición o de participación ciudadana, el “lobbying” bien hecho es legal. Se distingue del tráfico de influencias y se distancia del cohecho, de la concusión o del peculado, que son algunos de los “tipos” de servicio que los oportunistas ofrecen a algunos cándidos clientes.

Contar lo que dicen las leyes de otros lados para distinguir al cabildero formal del oportunista, o describir las metodologías del especialista y su diferencia con el proceder del primo, del ñaño, del estudio jurídico de moda, o del mismo político, queda para otra nota.

Pero es claro que confundir lo legal con lo ilegal, o lo legítimo con lo ilegítimo, solo sirve para la proliferación de oportunistas.

martes, 22 de septiembre de 2015

Acceso

Parecido a la palabra contacto tan usada en el análisis de redes sociales y de la influencia, el término de origen latín "acceso" es cada día más citado y relevante en los análisis sobre influencia y por que no, justamente, en cualquier análisis de negociación.


Bien conocida por políticos pero sobre todo por lobistas, el acceso suele ser esa esa oportunidad de intercambiar un minuto con alguien. Puede llegar a ser invaluable, sobre todo desde la perspectiva de quién no la tiene. 

Quienes estamos encargados de desarrollar y capitalizar el acceso a personas cuyas decisiones son importantes nos obliga a capacitarnos para lograr variados objetivos en muy corto plazo -lo que nos hace recordar el típico "elevator pitch".

De allí que en la industria del cabildeo lo que se pague con frecuencia es justamente el acceso, como lo refiere esta nota sobre Uber:



Cada día más explicaciones de este fenómeno provienen de la psicología del comportamiento. Está probado que los humanos somos presa de muchos sesgos de comportamiento de los que ni siquiera somos concientes y entre ellos está el sesgo de disponibilidad. Solo hacerse presente físicamente mediante el acceso produce amplificación de un tema que de otra forma pudiera mantenerse en la parte baja de la bandeja de despacho de un tomador de decisiones. Si quién tiene acceso a un tomador de decisión conoce un poco de psicología social y complementa ese efecto psicológico con algún otro, digamos por ejemplo el también famoso "efecto halo", es muy probable que sus probabilidades de éxito se disparen.

Por ultimo vale aquí refrendar el doble sentido del verbo que es raíz de la palabra acceso. Acceder es a la vez llegar a alguien, comunicar algo, como también es aceptar algo, acceder a escuchar o actuar a pedido de un tercero. 

El carácter simbiótico de la palabra expresa bien los hilos detrás de cada interacción. Pensamos que somos capaces de acceder, por nuestros propios méritos, cuando a veces dependemos mas de lo que queremos aceptar de quien nos abre el acceso. Sobre esto el análisis de redes sociales ha profundizado y demostrado hasta que punto las decisiones sobre acceso escapan no solo a nuestro raciocinio, sino de manera general a simples comportamientos individuales:http://www.washingtonpost.com/blogs/monkey-cage/wp/2015/09/23/why-are-working-class-kids-less-likely-to-get-elite-jobs-they-study-too-hard-at-college/?tid=sm_tw

De allí que veremos cada día más a influyentes y negociadores hablando de su acceso a las puertas de las más importantes decisiones para sus clientes.

 

domingo, 28 de julio de 2013

Correa y el Lobbying

Raael Correa se equivoca cuando pretende equiparar lobbying con tráfico de influencias.
Ayer en su enlace hizo esa ecuación y desarrolló toda una serie de argumentos que simplemente parten de premisas incorrectas, por un lado, y tienen algo de tendencioso, por el otro. Como el debate nacional està tan escaldado que todo aquel que critica algo del gobierno es un opositor, me tomo mi tiempito para poner los puntos sobre las íes.
Primero, el lobbying cuya legalidad en Estados Unidos, Europa -y dicho sea de paso buena parte del mundo- Correa critica, es una actividad que alcanzó ese estatus como consecuencia de decisiones sobre eficiencia normativa en las que participaron, sobre todo, quienes Correa aduce que son los perjudicados del lobbying. En los años 70 se produjo en Estados Unidos un movimiento denominado Sunshine que presionó fuertemente porque se incremente la transparencia de lo que sucede en Washington, como por ejemplo quienes proponen, promueven, reforman o promulgan normas. Ese movimiento ha sido impulsado desde entonces por la izquierda de ese país y hoy se beneficia de cientos de tera bytes de información pública sobre la trayectoria, las cuentas bancarias, los contactos y los votos de cada político. Asimismo, sobre quienes los financian y que cambios normaticos coinciden con giros en sus chequeras. Si ese movimiento, que estuvo detràs de la legalización del lobbying en ese país, creyera que lobbying y tráfico de influencia es lo mismo, simplemente hubiera buscado más penalización. Hoy depende de los ciudadanos censurar a políticos cuyos manejos chuecos se saben en la gran mayorìa de los casos en el mismo año en que suceden debido al cruce de registros públicos. En Poderes.com.ec, grupo en cuyo Consejo tengo un espacio, he sido testigo de como la información pública es molestamente celada en nuestro país, a pesar de grandilocuentes afirmaciones en sentido contrario. ¿No es la ciudadanía la que debería tener el poder en las democracias? Creo que empezar por equiparar la balanza de información es un gran primer paso para el efecto.
Por otro lado, es claro que el tráfico de influencias es un delito y esa diferencia es válida. La regulación de las actividiades de cabildeo o lobbying en una serie de países desde los años noventa integra justamente en la formalidad la mayor parte (posible en un momento dado) de las actividades de interacción e incidencia entre los intereses privados y el sector público. Pero no todas. Al regular actividades las legaliza, cosa que de plano se distingue de cometer un delito. El delito, para el que tan acertada es la palabra tráfico, dicho sea de paso, en Ecuador, como en cualquier parte, sigue consistiendo en pagar favores de las autoridades: decisiones pagadas.  Para eso se requiere una relación causal dinero-decisión. ¿Acaso porque está legalizado el lobbying en otros lados ya no existe el delito de tráfico de influencias? Nada mas falso. Lo que si sucede es que con más información pública disponible y más atención ciudadana, esa relación causal se vislumbra. Casos como Abrahamoff son ejemplos clásicos sobre como la mismísima legalización del lobbying marcó el terreno, o lo minó exigiendo información de cada movimiento de los funcionarios públicos y de quienes se pretenden lobistas, facilitando la persecución de quienes se salen de los parametros de lo legal pagando favores.
El Lobbying Disclosure Act de 1992 establece la obligatoriedad de que quienes ofrezcan servicios de brokering con autoridades reporten periódicamente cuanto y a quièn cobran y que reuniones sostienen, en nombre de que clientes. Por ahí algo más, pero esas dos cosas son las básicas de la Ley. Es obvio que esta Ley no impide que siga fluyendo dinero clandestino, lamentablemente, así como sucede en otros lugares, pero eso es informalidad y la informalidad sucede en todos lados y mucho más, particularmente, donde se vira la cara y se pretende invisibilizar prácticas que existen en la realidad. Me preocupa que a Rafael Correa lo estén documentando de esa forma por las implicaciones que ello tiene.
Es tendenciosa la argumentación del Presidente, por último, por tres motivos. Primero, la Constitución de Montecristi es con creces específica respecto a los derechos de participación y de petición de organizaciones e individuos ante autoridades. Si se hace uso de esos artículos no puede haber tráfico pero, en cambio, no hay tampoco lobbying? Segundo, porque el Presidente bien sabe que todos los días sus políticas son cabildeadas directa o indirectamente y que si bien es cierto los grupos económicos más poderosos deberían tener una ventaja sobre los que no pueden pagar tanto cabildeo, no es menos cierto que el poder que el ha alcanzado no se basó en una chequera sino en talento político. La misma afirmación sobre el acceso a cabildeo es aplicable al acceso electoral al poder, y nunca dejan de aparecer los outsiders que logran mayor poder y legitimidad que los poderosos intereses establecidos. Por último, es tendenciosa porque el Presidente sabe que Ecuador ha contratado cabildeo bajo sus directrices, en Estados Unidos y en Europa, a tarifas nada negligibles, con los lobistas de lo más reputados -DLA Piper, etc.-, haciendo registros públicos y cumpliendo con las normas en esos países...

viernes, 26 de abril de 2013

Riesgo regulatorio rankea #1 en latinoamerica

Para quienes trabajamos en cabildeo, he aquí música para nuestros oídos: las transnacionales perciben el riesgo regulatorio como el riesgo número uno en la región lationamericana, vía BNAMERICA y según AON.

lunes, 12 de octubre de 2009

El voto de los dólares en USA

Esta genial página, armada con Flare, es una muestra de lo que permite hacer una contabilidad pública de los aportes de campaña: GOODGUIDE CONTRIBUTIONS GUIDE.

Sería bueno aspirar a que en nuestro país, tarde o temprano, se pueda hacer algo parecido, por el bien de nuestro mercado: a mayor transparencia en el mundo del cabildeo mayor importancia obtiene las técnicas y la calidad del servicio.

Fuerte lobbying frente a futura Ley Antimonopolio

No hay duda que con la eventual y futura aprobación de la Ley de Libre Competencia el mercado ecuatoriano vivirá importantes cambios. Muchos profesionales del derecho y de la asesoría política van a ver sus planillas incrementar como consecuencia del debate que ya genera el tema, desde la creación de una dependencia encargada dentro del MIC, que ya empezó a tramitar casos. Luego de que el Presidente de la República adoptara mediante decreto la norma CAN relativa a la libre competencia, el año pasado, sabemos que muchos grupos económicos pusieron sus manos a la obra: unos para proteger cuotas de mercado, otros para pelearlas. Como lo hemos afirmado hasta la saciedad, la política no es ajena en lo absoluto a las decisiones de mercado: ¿cual es mi cuota en el mercado? ¿cuanta influencia ejerzo en el mismo? Son algunas de las preguntas que los empresarios no pueden dejar responder solo a ingenieros comerciales, financieros o administradores.

El Comercio glosó la semana pasada algunos de los conceptos alrededor de los cuales va a girar esta guerra en su artículo Nuevos entes de control y sanción en el proyecto antimonopolios.

sábado, 10 de octubre de 2009

Barack haciendo Lobbying

En mis clases, me corresponde aceptando el desafío del académico, hacer teoría con la praxis. Cuando aseguro a mis alumnos que las técnicas del lobbying aplican no solo en las relaciones con gobierno, de las que son propias, sino en las relaciones corporativas y otro tipo de practicas de incidencia, solo suelo utilizar ejemplos del día a día.

Hoy Under The Influence titula uno de sus posts "Lobbying by President Prizewinner?", refiriéndose a como el hombre sobre cuyas decisiones se ejerce el mayor lobbying del mundo se preocupa de hacer lobbying a su vez ante sus mandantes, enfocando su esfuerzo en el PAC Demócrata.

La carta que mando Obama dice así:

This morning, Michelle and I awoke to some surprising and humbling news. At 6 a.m., we received word that I'd been awarded the Nobel Peace Prize for 2009.

To be honest, I do not feel that I deserve to be in the company of so many of the transformative figures who've been honored by this prize -- men and women who've inspired me and inspired the entire world through their courageous pursuit of peace.

But I also know that throughout history the Nobel Peace Prize has not just been used to honor specific achievement; it's also been used as a means to give momentum to a set of causes.

That is why I've said that I will accept this award as a call to action, a call for all nations and all peoples to confront the common challenges of the 21st century. These challenges won't all be met during my presidency, or even my lifetime. But I know these challenges can be met so long as it's recognized that they will not be met by one person or one nation alone.

This award -- and the call to action that comes with it -- does not belong simply to me or my administration; it belongs to all people around the world who have fought for justice and for peace. And most of all, it belongs to you, the men and women of America, who have dared to hope and have worked so hard to make our world a little better.

So today we humbly recommit to the important work that we've begun together. I'm grateful that you've stood with me thus far, and I'm honored to continue our vital work in the years to come.

Thank you,

President Barack Obama

viernes, 9 de octubre de 2009

Todos los contratos de lobbying del Ecuador en USA

Para quienes se preocupan del trabajo político que hace Ecuador en el extranjero, puede ser interesante conocer lo que nuestro país viene cocinando en materia de lobbying ante el congreso norteamericano.

Resulta que, siguiendo con la tradición de contratación pública triangulada que ha caracterizado nuestra jurisprudencia, el Gobierno del Presidente Correa mantiene, a pesar de lo que nos hace pensar, grandes contratos con lobistas norteamericanos a través de CORPEI. Pueden ver los registros en esta página, generada gracias al convenio que mantienen Sunlight Foundation y ProPublica. Foley & Hoag, gran estudio jurídico, que además asesora al país en el proceso contra Colombia por fumigaciones -La Haya-, es el beneficiado.

Si me preguntan, es solo formalidad: Estados Unidos bajo ningún concepto eliminará el ATPDEA -en condiciones normales- en los próximos años, sino que lo mantendrá pasivamente, pase lo que pase con nuestro gobierno. Ahora, hacerles la corte a los congresistas del país del norte no deja de ser importante, pero insisto, nuestro apalancamiento -pasivo- como pequeño país andino dentro del concierto mundial, es suficientemente grande para que el status quo prime (se que no les gusta escuchar esto a los empresarios locales). Que le representa a Obama quitarle el ATPDEA a Ecuador? Cual sería su costo beneficio? Parece que nadie se hace esas preguntas, o nadie las quiere responder con franqueza.