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martes, 16 de agosto de 2016

Caballos de Troya

Los proyectos de ley económicos urgentes son un caballo de Troya. Sin recurso a esa modalidad de trámite legislativo y a otro par de estratagemas, hoy no serían ley muchas cosas que lo son.

Con la presentación el lunes del denominado Proyecto de Ley de Incentivos Tributarios vamos al tercer trámite económico urgente del año. Bajo ese mismo régimen se aprobaron dos leyes en 2015 y tres en 2014. Antes de 2014 otras tantas. Si lo vemos como indicador, un promedio grueso nos dice que vivimos desde hace casi una década bajo urgencias económicas.

El corto plazo, propio del trámite económico urgente, limita oportunidades de debate público, favoreciendo el factor sorpresa. A lo largo de un mesesito debe reunirse el Consejo Legislativo y calificar el proyecto, remitirlo a una comisión, reunirse la comisión y armar un informe para debate en el pleno, luego de lo cual regresa lo debatido a la comisión, se adecúa allí para un segundo y último debate plenario, antes de irse en busca del veto presidencial.

En los proyectos económicos urgentes se han incorporado también propuestas de legisladores gobiernistas, adornando el texto original con funcionales y oportunas ideas de última hora. Así entró en vigencia la obligación de que los abogados reporten los vehículos “offshore” que estructuran o administran para sus clientes (2016), se amplió el ICE a todas las bebidas azucaradas (2016), se quitó la exoneración de IVA para Asociaciones Público Privadas (2015), entre algunas cositas más.

En ciertos casos fueron también suspendidas las sesiones de segundo y último debate para realizar cambios de última hora, remitir por correo a los legisladores una nueva versión y pasar de inmediato a votación -todo en escasos minutos-.

Tramitar tantas leyes como económicas urgentes, agregar una u otra cosita durante el mes del atribulado plazo de trámite, o modificar un proyecto durante el segundo debate y a minutos de la votación, hacen que estos caballitos de Troya sean el vehículo perfecto para las sorpresas políticas

miércoles, 21 de enero de 2015

Buscando lo irresistible en tu próxima negociación




A veces ser un buen adivinador te puede asegurar mejores resultados en tus negociaciones.  Requiere un poquito de planificación, pero puedes estar seguro de que te irá mejor si puedes identificar anticipadamente cual será, si es que lo hay, el ojo del huracán de la negociación que estás a punto de enfrentar.

jueves, 20 de junio de 2013

Putin y su arsenal nuclear

La respuesta negativa de V. Putin a Obama la tarde de ayer, respecto a la propuesta de que Rusia acepte disminuir junto a Estados Unidos su arsenal nuclear en 1/3 de su capacidad, era previsible.

Obama ofrece un acuerdo que en términos absolutos y analizado aisladamente suena razonable. Yo disminuyo, tu disminuyes. Hagámoslo en partes iguales. Todos ganamos, incluso los demás países.

El problema es que Putin sabe varias cosas que no entran en el análisis aislado del tema nuclear y que cometería un grave error en caso de dejar fuera de su ecuación. Estados Unidos se ha caracterizado en el período Obama por aumentar el secretismo de sus operaciones de seguridad (ver Confront and Conceal o el reciente escándalo del NSA) y disparar su inversión en operaciones de ataque preventivo no tradicional -vía drones secretos- y digital, inclusive habiendo cultivado exitosas experiencias de desactivación de instalaciones nucleares en Irán.

Por eso para los observadores menos enterados de las relaciones internacionales Putin parece estar jugando el rol del malo al negarse a aceptar esa propuesta estadounidense.  En el fondo, y esta es la información que aporta matices, lo que hace Putin es no aceptar una disminución en un arsenal cuyo poder disuasivo sigue siendo estratégico, porque sabe que aunque Estados Unidos aceptara disminuir su arsenal nuclear lo haría a prorrata de los logros que ya tiene alcanzados en programas o apoyos de disuasión sustitutos.

Este análisis no profundiza obviamente en el carácter estrictamente geopolítico de la negociación, y que aunque parezca mentira sigue comprendiendo intereses en las mismas regiones de la guerra fría.

miércoles, 19 de junio de 2013

Embarazo

Si los compromisos incondicionales o irrevocables son estrategias válidas de negociación para forzar los cursos de acción posibles de terceros....

¿Es el embarazo una posible estrategia de la mujer que quiere cambiar los términos de su relación, o, incluso, forzar que le propongan matrimonio?

Ya me han criticado en cátedras donde tengo entre las alumnas algunas señoritas lo agrio del ejemplo. Pero, ejemplo es y sigo cruzándome en la calle con casos como el ejemplo, a cada rato.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Universidades: donde hay margen, hay oportunidad

Nadie duda que la educación superior llegó a tener precios prohibitivos en USA, en donde dicho sea de paso, se anidó la mejor formación.  Todas las semanas aparecen noticias sobre los problemas de endeudamiento con los que viven la mayor parte de los graduados.

Lo que han hecho un par de iniciativas de educación abierta/gratuita, es aprovechar dos componentes esenciales de la ecuación actual de la educación superior: la infranqueable barrera de acceso a la mejor educación que se fija vía precios, por un lado, y la "fluidez" o "inmaterialidad", si caben los términos, de la información y del conocimiento -materia prima de la educación.

Sobre los precios, parece que este ejemplo prueba que en donde hay márgenes entre lo que la oferta pide y la demanda puede (o quiere) pagar, siempre se esconden posibles negocios para terceros.  Coursera, en donde he hecho cursos de un nivel que sorprendería a cualquiera, es gratuito, por el momento.  Pero no faltarán los negocios que se incrusten en ese rango de precios posibles, entre la gratuidad y la exclusividad de una educación personalizada de costos prohibitivos, que diferencie más niveles de educación que los actualmente existentes.

Desde una perspectiva de estrategia de negociación, bien hacen las universidades (ciertas) al reconocer que pierden más de lo que ganan cuando vuelven rígida su oferta académica, desde una perspectiva de precios.  Bien hacen cuando deciden atomizar su oferta y ubicar productos estratégicamente, según su mercado objetivo, en los distintos rangos de precio para los que puede optimizar su oferta académica.

El otro elemento de la educación no es accesorio.  Es que el permitió a Coursera ofrecer cursos gratuitos, al menos en un inicio: la información no puede contenerse cuando existe demanda para que se libere.  Y cuando existen tecnologías de la información que son diseñadas específicamente para eso: para compartir información.  Así como en el pasado los sacerdotes y líderes espirituales no fueron capaces de mantener su monopolio sobre la información, las universidades que estos crearon tampoco serán capaces de hacerlo.  Los profesores, o los expertos, sean cuales estos fueren, siempre preferirán que su conocimiento se divulgue.  Resulta que su motivación principal, el conocimiento y su uso, no gana estando encerrado.  Pierde.

Por eso, siguiendo una visión estratégica, es hoy en día mucho más interesante para una universidad que busca retener talento, promover mecanismos que le permitan a sus profesores difundir sus ideas, aprovechando la tecnología y haciendo uso de los rangos de precio que se pueda, para facilitar el flujo de información.

Esta nota está inspirada en el artículo de Bloomberg, publicado hoy: "Harvard for free meets resistance as US professors see threat".

lunes, 15 de abril de 2013

Política industrial -ganadores y perdedores

El gobierno ecuatoriano presidido por R.Correa se ha caracterizado por vocear su política industrial.

Existen muchas opiniones acerca de que tan apropiada es esta, o incluso respecto a si de verdad existe una política industrial o si es solo bla bla.  Articulistas de la talla de Spurrier, Prado y otros le han dedicado muchos análisis.

Entre los análisis existen algunos que terminan por ser activistas.  Es obvio que una política industrial requiere la priorización de determinados sectores o actividades en desmedro de otr@s (en el fondo, toda política tiene algo de eso).  Están los que siendo priorizados por el gobierno se vuelven más activos proclamando y apoyando la visión industrial del proyecto, así como están los que no siendo priorizados, deben decidir de que forma interactuar con el gobierno a fin de no quedar relegados a la reconversión industrial.

Ayer leí un artículo de Manuel Chiriboga que inicialmente, me dio la impresión de que venía cargado de una crítica a la política industrial, propia de quién no se siente representado en ella.  En el fondo, estoy seguro de que no todos sus clientes y no toda su actividad está representada en la política industrial de Correa.  Sin embargo, luego de releerlo, es claro que Chiriboga se abstiene de realizar una crítica frontal y más bien se centra en plantear algunas cuestiones que deberían ser "revisadas" o "consideradas" en su criterio.

Me queda claro que esa es un estrategia posible para quienes no se ven representados en la política industrial.  Pero creo que hay otras.  ¿Cómo deben optar por negociar su futuro los supuestos perdedores de la política industrial?

La estrategia que parece graficar el artículo de Chiriboga es una alternativa no conflictiva.  No se ubica tampoco en el extremo que pudiera representar quién considerándose perdedor, por ejemplo, decidieran allanarse a la política industrial tal como está y decidir reconvertir sus actividades productivas actuales por unas que se alineen perfectamente con las expectativas del régimen.  Esa sería la alternativa absolutamente cooperativa.

Tampoco se ubica en el extremo absoluto del conflicto, que pudiera verse representado en quienes desde el sector industrial pudieran negarse a aceptar un cambio en la "matriz productiva", boicoteando y buscando la forma de paralizar una eventual reconversión.

La decisión de los sectores productivos que expectan definiciones sobre política industrial debe ubicarse en un punto que en mi criterio, debe considerar al menos:


  1. El plazo que le puede tomar al gobierno realizar su proyecto de cambio de matriz productiva.
  2. Los contingentes que puede encontrar el gobierno en ese proceso, ajenos a los contingentes sobre los que el mismo sector privado tiene incidencia (presión al presupuesto del estado, inversiones necesarias, etc.)
  3. Los contingentes del proceso de cambio de matriz productiva en los que el sector privado efectivamente tiene incidencia (movilización laboral, incidencia política (?), inversión privada).
  4. Los costos respectivos de por ejemplo, i)reconvertir una (su) operación industrial, ii)asociarse a la cadena productiva de alguno de los nuevos sectores priorizados, iii) mantener un estatus quo.
  5. La percepción respecto a que tan objetivamente bien pensada está la propuesta de política industrial del gobierno.
El problema de buscar el estatus quo para el sector privado es que su costo es prácticamente indeterminable.  En un contexto en que el poder político está indiscutiblemente concentrado, la sola percepción por parte del aparato gubernamental de que el estatus quo tiene un trasfondo estratégico por parte del sector privado, se constituye en un fuerte incentivo para que el gobierno establezca incentivos bajo forma de penalidades.  Se me viene a la mente una política salarial pensada para sectores priorizados, pero que termina por penalizar a los sectores no priorizados.  Algo de esto ya ha pasado. 

La estrategia de la banca ecuatoriana durante los últimos años parece haber sido la de promover el estatus quo en su relación con el sector público.  Su mensaje ha sido: estamos bien como estamos.  Y en la práctica, la hipótesis que planteo arriba se ha verificado.  Es probable que lo mismo pueda suceder con los sectores que, no siendo priorizados en la política industrial, opten por seguir una estrategia como la que asumió la banca.