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martes, 9 de diciembre de 2014

Perdedores y ganadores: reformas fiscales

Que cada política pública trae consigo ganadores y perdedores es una idea que nadie discute en nuestra región; todos parecemos aceptar sin beneficio de inventario que la política es así. Pero vale en estos días advertir los riesgos de esta realidad para la sostenibilidad de lo que hacen nuestros gobiernos y nuestras empresas, ejemplificando con ciertas reformas fiscales.

domingo, 24 de agosto de 2014

Cabeza o hígado: Mi tesis

Cuando Augusto Barrera abrió Tababela sin vías de acceso para los pasajeros desde y hacia Quito, se jugó parte de su futuro político. Dicen que algo no muy distinto le sucedió a Aznar cuando asignó alegre y públicamente responsables del atentado de Atocha sin haberlos confirmado. Que tan fatal fue para el ex CEO global de Dow Chemicals que hablara su ego cuando anunciaba una de sus operaciones más importantes, la compra de empresas nacionales kuwaities para abastecerse de petróleo, dañando la reputación de la operación y de la empresa?

viernes, 11 de julio de 2014

Perverso

Nuevamente me toca, esperando que no sea demasiado, escribir sobre algún tema relacionado a clientes.

Por la representación que ostento en el sector inmobiliario, me corresponde ver cifras de todo el sector.  Las cifras de permisos, las cifras de personal en municipios, los tiempos de un trámite ambiental, entre otros.  Allí incluyo el comportamiento del sector representado bajo el paraguas de las asociaciones de fondos y fideicomisos, a la postre proveedor de servicios del sector inmobiliario. 

lunes, 24 de marzo de 2014

Que nos gusta en los líderes?

Vaya ahi! Otra vez Kahneman sorprendiendo.

"- Dígame un personaje público que sea más racional que impulsivo, y viceversa.
- Los dos últimos presidentes de Estados Unidos, Obama y Bush. Obama tiene un estilo más reflexivo. Bush era un líder deliberadamente intuitivo, de lo cual se enorgullecía.
- Pero no censuramos esta actitud.
- ¡No, al contrario, a al gente le encanta la intuicion! Le gustan los líderes rápidos."

jueves, 26 de septiembre de 2013

Valor subjetivo en la política

Tuve la suerte de viajar con una vieja amiga a Latacunga el otro día (y si, esto es publicidad para ese aeropuerto de Quito).

En el camino, me comentó enfáticamente su dulce experiencia en el sector público, muchos años atrás.  Casi me dijo que los éxitos en su carrera se multiplicaron luego de pasar por el sector público.  Estaba tratando de motivarme a aceptar desafíos de esa naturaleza que por aquí o por allá me han sido planteados.  Y lo dijo y me consta, sus éxitos no se multiplicaron porque contó con más recursos financieros, obtenidos de alguna forma extraña durante su paso por la gestión pública, como es la costumbre de no pocos, sino porque hizo muchos contactos y muchas personas quedaron agradecidas por su gestión. Por la forma en que fueron atendidos, más allá de los resultados efectivos de cada reunión. Cualquiera que la conozca coincidirá y algunos de mis lectores frecuentes quizá se estén imaginando de quién se trata.

Lo relacioné rápidamente con la diferencia que proponen los mejores asesores en negociación entre el valor objetivo y el valor subjetivo que deben diferenciarse para planificar y analizar cualquier negociación.

Y bueno, la política y la gestión pública consisten sobre todo en negociaciones; pedidos de grupos o comunidades, de ciudadanos individuales, de empresas, de colegas de otras instituciones, requerimientos de otros gobiernos, normativa dispuesta por terceras instancias cuyos plazos y condiciones de aplicación requieren negociación, en fin.  Todos esos frentes consisten a la vez en elementos materiales (o al menos cuantificables) -que denominamos valor objetivo- y la interacción y el diálogo que permiten sacarle el máximo provecho a la relación -denominados valor subjetivo.  Todas las negociaciones que tuvo a su cargo esta persona durante su paso por la gestión pública se deben haber beneficiado particularmente de su capacidad para crear mucho valor subjetivo. Eso no lo dudo.

Estoy seguro, cuando la imagino en su paso por el Ministerio que tuvo a cargo, fortaleciendo sus relaciones con el cariño y la empatía que la caracterizan en sus interacciones.  Qué logró, que concretó, que beneficio para uno y que perjuicio para otro, dan lugar a un balance sobre el que pueden haber muchas opiniones.  Ahora, si sabemos que muchos experimentos en negociaciones de MIT han demostrado que no existe correlación entre valor objetivo y valor subjetivo en una negociación, me atrevo a asumir que esta persona se caracterizó en su gestión por generar mucho valor subjetivo.

Por eso no me cabe duda que ella, cuando me dice que lo más beneficioso del paso por el sector público es la gratitud de las personas y la predisposición a atenderla ahora a ella como ella las atendió cuando tuvo el poder, es un claro ejemplo de valor subjetivo y además, un tema que amerita reflexión sobre la utilidad en el tiempo de uno y otro tipo de valor.

lunes, 15 de abril de 2013

Política industrial -ganadores y perdedores

El gobierno ecuatoriano presidido por R.Correa se ha caracterizado por vocear su política industrial.

Existen muchas opiniones acerca de que tan apropiada es esta, o incluso respecto a si de verdad existe una política industrial o si es solo bla bla.  Articulistas de la talla de Spurrier, Prado y otros le han dedicado muchos análisis.

Entre los análisis existen algunos que terminan por ser activistas.  Es obvio que una política industrial requiere la priorización de determinados sectores o actividades en desmedro de otr@s (en el fondo, toda política tiene algo de eso).  Están los que siendo priorizados por el gobierno se vuelven más activos proclamando y apoyando la visión industrial del proyecto, así como están los que no siendo priorizados, deben decidir de que forma interactuar con el gobierno a fin de no quedar relegados a la reconversión industrial.

Ayer leí un artículo de Manuel Chiriboga que inicialmente, me dio la impresión de que venía cargado de una crítica a la política industrial, propia de quién no se siente representado en ella.  En el fondo, estoy seguro de que no todos sus clientes y no toda su actividad está representada en la política industrial de Correa.  Sin embargo, luego de releerlo, es claro que Chiriboga se abstiene de realizar una crítica frontal y más bien se centra en plantear algunas cuestiones que deberían ser "revisadas" o "consideradas" en su criterio.

Me queda claro que esa es un estrategia posible para quienes no se ven representados en la política industrial.  Pero creo que hay otras.  ¿Cómo deben optar por negociar su futuro los supuestos perdedores de la política industrial?

La estrategia que parece graficar el artículo de Chiriboga es una alternativa no conflictiva.  No se ubica tampoco en el extremo que pudiera representar quién considerándose perdedor, por ejemplo, decidieran allanarse a la política industrial tal como está y decidir reconvertir sus actividades productivas actuales por unas que se alineen perfectamente con las expectativas del régimen.  Esa sería la alternativa absolutamente cooperativa.

Tampoco se ubica en el extremo absoluto del conflicto, que pudiera verse representado en quienes desde el sector industrial pudieran negarse a aceptar un cambio en la "matriz productiva", boicoteando y buscando la forma de paralizar una eventual reconversión.

La decisión de los sectores productivos que expectan definiciones sobre política industrial debe ubicarse en un punto que en mi criterio, debe considerar al menos:


  1. El plazo que le puede tomar al gobierno realizar su proyecto de cambio de matriz productiva.
  2. Los contingentes que puede encontrar el gobierno en ese proceso, ajenos a los contingentes sobre los que el mismo sector privado tiene incidencia (presión al presupuesto del estado, inversiones necesarias, etc.)
  3. Los contingentes del proceso de cambio de matriz productiva en los que el sector privado efectivamente tiene incidencia (movilización laboral, incidencia política (?), inversión privada).
  4. Los costos respectivos de por ejemplo, i)reconvertir una (su) operación industrial, ii)asociarse a la cadena productiva de alguno de los nuevos sectores priorizados, iii) mantener un estatus quo.
  5. La percepción respecto a que tan objetivamente bien pensada está la propuesta de política industrial del gobierno.
El problema de buscar el estatus quo para el sector privado es que su costo es prácticamente indeterminable.  En un contexto en que el poder político está indiscutiblemente concentrado, la sola percepción por parte del aparato gubernamental de que el estatus quo tiene un trasfondo estratégico por parte del sector privado, se constituye en un fuerte incentivo para que el gobierno establezca incentivos bajo forma de penalidades.  Se me viene a la mente una política salarial pensada para sectores priorizados, pero que termina por penalizar a los sectores no priorizados.  Algo de esto ya ha pasado. 

La estrategia de la banca ecuatoriana durante los últimos años parece haber sido la de promover el estatus quo en su relación con el sector público.  Su mensaje ha sido: estamos bien como estamos.  Y en la práctica, la hipótesis que planteo arriba se ha verificado.  Es probable que lo mismo pueda suceder con los sectores que, no siendo priorizados en la política industrial, opten por seguir una estrategia como la que asumió la banca.




viernes, 15 de enero de 2010

Se empieza a mover

Da gusto que se empieza a mover el proyecto PODERES, importante para la política nacional. Está disponible en