jueves, 28 de marzo de 2013

Sobre vocería y medios

Ayer me llamo un periodista a preguntarme quien controla a un sector en el que represento a varios clientes. Le di la explicación más detallada que pude dejando todo por escrito para evitar distorsiones. No sería ni la primera ni la última vez en que se produzcan por lo que me remití a respuestas escritas que solo complementé verbalmente.

Hoy saliò publicada una nota que recoge entre comillas, como cita textual, una edición de mis respuestas. Ojo digo, una edición. Y la edición es tendenciosa.

En general, el lenguaje es tan sensible que reemplazar una palabra por otra -aún con buena voluntad, acepto pasar por cándido- puede cambiar el sentido de una expresión; de allí deriva a su vez que las posibles interpretaciones de esa misma expresión, que siempre son muchas, se disparen exponencialmente.

En mi actividad de vocero soy muy cuidadoso con el lenguaje. Al preferir brindar declaraciones por escrito estoy prefiriendo que me publiquen literalmente. Para confiar en la capacidad de ediciòn y en la agenda de una empresa de información hace falta, valga la redundancia, confianza. Cuando di declaraciones escritas no esperaba que las editen a su guisa. Eso no es correcto ni responde a ninguna ética periodística.

Comento esto porque al final del día, debí de haber respondido al periodista con una pregunta simétrica: ¿Quién controla a los medios?

miércoles, 27 de marzo de 2013

Me cuentan

Me cuentan que una pieza clave en el Gabinete del Presidente Correa ha renunciado. Su renuncia fue, por supuesto, como todas, estratégica. Pero parece que el Presidente la ha aceptado sin problema y ya estaría por definir un reemplazo. Y el reemplazo no logro entender por donde va.

No parece enviar un mensaje a ninguno de los grupos màs interesados en esa cartera. No parece enviar un mensaje mayor a nadie. O, siendo humilde, no entiendo.

Si trato un poco más, analizando el movimiento de estos y otros funcionarios en un contexto más amplio, realmente parece quedar en evidencia que el Presidente se está quedando solo con Ministros y Secretarios operativos. Absolutamente operativos. Los pocos que inciden en política y decisiones de peso, hacen que sobren los dedos de una mano para contarse.

La reflexión puede extenderse a la Asamblea y a las demás funciones. Me pregunto que significa eso para el gobierno y para el sistema político, como le llaman los politólogos.

jueves, 21 de marzo de 2013

He ahí un error

Siguen algunos asesores políticos y corporativos renegando de la realidad. Y queriendo cambiarla sin poder -literalmente. Y asesorando en ese sentido a quienes se supone aspiran acceder a las posiciones de más poder en sus sociedades.

La prueba está en que Maduro vende modelo de "patria" mientras Capriles ofrece "democracia" (La República).

Baste saber un poco de análisis discursivo. El concepto de patria se enmarca en un discurso romántico, mientras el de democracia se relaciona más con el discurso clásico. El primero gira en torno al terruño, al inalcanzable concepto de una comunidad, de cultura y de comunión de ideas, como el volksgeist fichteano. Desde un punto de vista comunicacional, la patria puede manifestarse en la gente, en su música y folklore, en su tierra, en sus símbolos. Y todo esto sin mayor detallamiento. El discurso romántico es propio a la movilización y al compromiso activista.

El segundo concepto va por un lado más sanitarizado: es un concepto de la filosofía humanista, difícilmente definible y palpable en el discurso -menos en la vida diaria de la gente a la que busca persuadir o movilizar.

La distinciòn entre tópicos y discurso romántico y clásico se la debemos en la actualidad a Chaim Perelman. La lamentable capacidad política de ciertos líderes en América Latina, en cambio, se la debemos solo a su ignorancia de estos preceptos.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Que burla

El artículo de C. Larreategui hoy, Clase media: ¿clase boba?, es una burla para sus lectores. Es una burla para los miles de alumnos que estudian en la universidad que dirige.

Introduce el tema central: crecimiento de la clase media. Aporta datos y referencias de expertos e instituciones que le brinden autoridad a sus datos y afirmaciones sobre la ampliación de una clase media.

Luego hace su tesis: es una clase media boba, consumista. ¿Que?

El mismo Carlos Larreátegui que ha visto crecer su base estudiantil. El mismo Larreátegui que ha debido afiliar a seguridad social a más empleados de su universidad -y de paso ha visto crecer la base de asegurados. El mismo ... que tantas otras cosas.

Pero en fin. Eso también termina siendo una tesis, esta vez mía, quizá tan pobre como la de el.

Lo que critíco es que su artículo se apoya en una herramienta retórica lamentable viniendo de un líder académico. Provee datos y sustento para presentar el antecedente de su tesis. Pero luego su tesis, la lanza con vehemencia pero sin proveer ningún dato o referencia para sustentarla. Pseudo ciencia.