jueves, 13 de abril de 2017

Ojo con los románticos

No es lo mismo que un candidato hable de competitividad y eficiencia que de la madre patria o del añorado pasado.
Las palabras propias del lenguaje racional-conceptual, como la eficiencia, la competitividad, el mercado o incluso el bienestar económico, corresponden a lo que antiguos filósofos llamaban tópicos clásicos. Como lo descubrieron hace 2500 años los estudiosos de la argumentación, las expresiones lógicas y cuantificables no movilizan a sus audiencias.

Por ello los activistas no reivindican las conclusiones de tal o cual investigación recientemente publicada en una revista científica. Ondean banderas y repiten consignas a favor de tal o cual comunidad, de tal o cual río, o simplemente a favor de la calidad de vida en la madre tierra.
Concientemente o no, los políticos que saben activar y movilizar audiencias recurren a los tópicos llamados románticos. Al hablar de la madre tierra, o de la etnia a la que pertenence, el político no invita a su audiencia a discernir sobre el tamaño de la madre o cuantos tonos más tiene su piel. Menos sobre la precisión medible de sus afirmaciones. El político apela a la intensidad con la la audiencia, a traves del discurso, se identifica con ciertos valores. Los procesos de cambio y los mayores conflictos de la historia fueron y serán liderados sobre la base de tópicos románticos.
Las tres palabras del acrónimo PAIS facilitan una amplia adhesión en clave romántica: patria, altivez y soberanía. Y sin tener medición posible para saber si hemos logrado más patria (o si la patria avanza), más altivez y más soberanía, conceptos como esos han movilizado audiencias durante una década.
Con la misma medida en que son buenos para la movilización, los tópicos románticos son malos cuando sobre ellos se toman decisiones que deberían poder tomarse apelando a la racionalidad. Bien sea en la empresa, en la casa o en el gobierno, deberíamos desconfiar cuando nos presentan la evidencia para una decisión sobre la base de narrativas románticas.

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