Mostrando entradas con la etiqueta urbano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta urbano. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de agosto de 2016

Proyectos urbanos

No soy fanático de Rodas, quien tiene pendientes a diestra y siniestra con sus electores, pero su equipo acierta en este tema: el Municipio de Quito ha decidido sentarse con la comunidad y escuchar su opinión sobre los grandes proyectos que le atañen.

Esta semana arrancó en la capital un proceso formal de mediación entre el Municipio y los ciudadanos interesados sobre la solución vial Guayasamín. Quienes facilitan las reuniones son profesionales de la San Francisco y la UDLA, respectivamente. En la primera reunión ya quedó en evidencia que los conflictos urbanos tienen sus características propias y que este ejercicio servirá para que mediadores e involucrados en proyectos de infraestructura urbana adquieran un “know how” especializado.

Lo bueno: en el Ecuador de hoy a ningún político se le ocurriría someterse al escrutinio social por cada proyecto de envergadura. Enfrentarse con cientos de detractores de un proyecto y atender, con la ayuda de mediadores, la avalancha de quejas es algo digno de felicitar. Estos esfuerzos permitirán reformas a nuestra anticuada legislación ambiental, haciéndola -ojalá- reconocer que el impacto de proyectos y su eventual licenciamiento es hoy menos relativo a pajaritos y plantas y lo es más al entorno y convivir urbano: 70 % de la gente vive en ciudades.

Lo malo: el Municipio no arrancó los diálogos hasta tener el proyecto definitivo e incluso, luego de contratada la obra.

La vanguardia en esta materia integra mediaciones y negociaciones asistidas como parte de la planificación de proyectos. Sin eso, como ya lo vive Nueva York desde hace décadas, por citar solo un ejemplo, decenas de proyectos son abortados.

La cultura política en nuestro país ha sido imbuida de altísimas dosis de conflictividad en los últimos años. Enhorabuena aparecen esfuerzos como este que de ser exitosos, marcan la pauta de cómo puede cambiar la cosa. Hubieran sido y son necesarios para obras como el nuevo puente entre Guayaquil y Samborondón, la aerovía, los Quitocables, el Metro, el distribuidor de la Granados, el tranvía de Cuenca, entre muchos más.

Costosos arreglos

3.000 millones de dólares dijo el presidente que costaría para Ecuador el terremoto cuando hizo un primer balance. 10.000 millones fue la estimación inicial de Volkswagen sobre lo que costaría resarcirse ante la fe pública luego de trucar sus motores. No ha dicho aún el alcalde Rodas cuánto le costará a los quiteños resolver las minicrisis de Quitocables y de la solución vial Guayasamín.

Contar con protocolos de crisis y seguros es la forma más razonable de enfrentar contingencias. Pero no es igual asegurar ante siniestros un edificio o una planta, que hacer lo propio con un proyecto, un recurso natural, una marca, ni se diga con la fe pública.

¿Qué tan fácil es valorar el costo ambiental de un derrame? ¿Cómo se cuantifica el daño a la salud de una comunidad, el efecto psicológico de un desastre y cómo se lo pondera entre los más y los menos afectados? ¿Cómo se valora la credibilidad? O ¿cómo se negocian las cosas más difíciles de valorar cuando se presenta una crisis?

Ante exigencias complejas y altamente subjetivas, los interesados se apresuran a posicionar una cifra del costo estimado de resarcir, compensar o de recuperarse de una crisis. Así lo hicieron el presidente Correa, Volkswagen, Odebrecht y otros cientos. Es seguro que esas cifras fueron sobredimensionadas, para arriba o para abajo, según los casos. A falta de referencias objetivas, quien mejor sustenta su cifra crea un punto de referencia para todas las negociaciones ulteriores. Y esto a pesar de que legisladores y jueces andan buscando criterios objetivos, algunos de los cuales en nuestro país vendrán en el nuevo Código de Ambiente.

Lo que se ve poco son esfuerzos para no llegar a ese costoso y atribulado regateo. Prevenir y administrar las crisis y los desastres de manera inteligente parte de verlas como inevitables e incluso como oportunidades: que su efecto sea lo más cercano a una consecuencia normal de la operación.

Es mejor disponer de planes y marcos de negociación asistida, como los que han permitido a empresas y gobiernos de avanzada administrar el costo del conflicto, de la polémica, del oportunismo y de la arbitrariedad.

martes, 12 de febrero de 2013

Cambios en mercados inmobiliarios

Tarde o temprano llegará a nuestros lares lo que AméricaEconomia anuncia que está pasando en Mexico.

En no pocos casos, ya está pasando. Y aunque la nota lo presente como un problema, baste verlo como desafío, pues alguién ha de beneficiarse.