miércoles, 13 de julio de 2016

Espejos

En Carondelet hay pocos espejos. Los he visto en los baños, pero supongo que los tomadores de las decisiones más importantes de nuestro país no alcanzan, por el trajín en que andan, a verse en ellos.
Parece haber excepciones. A veces alguien se alcanza a ver en el espejo y descubre en su fisionomía, en la fisionomía del poder, en los contornos del mismo Estado, cuántas cosas han pasado en estos casi diez años de gobierno.
Al igual que nos sucede a todos, por unos días toma fuerza la idea de hacer un régimen, una dieta, un cambio de hábitos, bajar unas libras, cambiar el corte o el estilo, en fin.

El 15 de diciembre pasado alguien en Carondelet se vio en el espejo y envió a la Asamblea un proyecto de ley. El proyecto de Código Orgánico Administrativo reforma competencias y estructura de las instituciones creadas y reguladas en nada más y nada menos que 8 leyes: Ley de Empresas Públicas, Ley de Control de Poder de Mercado, Ley de Garantías Jurisdiccionales y Control Constitucional, Ley Orgánica de Comunicación, Cootad, Ley de Telecomunicaciones, Ley de Compañías y Código Tributario.
Dicho de otra forma, de aprobarse, el proyecto de ley que refiero le dará un cambio de estilo, una “peluqueada” al andamiaje legal vigente, quitando a superintendentes y otras autoridades competencias particularísimas, a veces inéditas, propias de las variopintas motivaciones políticas que durante los últimos años justificaron leyes para su creación.
El proyecto supone que todos tendrán que someterse a un procedimiento idéntico para revisar los casos que les sean sometidos, segando los procedimientos y tribunales especiales. Pero no ha avanzado en la Asamblea, en una muestra de que luego de aquel vistazo en el espejo, quien lo redactó e impulsó se olvidó de su motivación inicial y lo dejó en el olvido.
Si puedo pretender que este artículo sea leído por las autoridades cuyas competencias entrarían a cintura de promulgarse esta ley, estoy seguro de que su trámite y aprobación no se aceleraría; quizá empezaría a tener públicos y activos detractores.

No hay comentarios: